FRAGMENTOS DE FUEGO

(Piro = fuego ; clasto = fragmento)
          Existen tres tipos de depósitos piroclásticos en función del mecanismo de transporte y emplazamiento:

1.-DEPÓSITOS PIROCLÁSTICOS DE CAÍDA
2.-COLADAS PIROCLÁSTICAS
3.-OLEADAS PIROCLÁSTICAS
          En el Archipiélago Canario encontramos prácticamente todos los representantes de los distintos productos piroclásticos que existen en nuestro planeta.

          Centrándonos en Los piroclastos de proyección aérea, o de caída, pueden agruparse en: escorias, bombas, bloques, cenizas lapilli y pómez. Estos dos últimos sin duda, los más conocidos por los que hacemos bonsai .

          El lapilli, también conocido como «picón» en Canarias, está constituido por fragmentos cuyo tamaño oscila entre los 2 y 64 milímetros. Este término se reserva para los materiales de composición basáltica y se caracteriza por su color negro, que, como el de las escorias y bombas cambia a tonalidades rojizas por fenómenos de oxidación. En general es de forma irregular, vítreo y poroso. Al depósito compacto formado exclusiva o fundamentalmente por material de esta granulometría se le denomina toba.
          Las pómez son genéricamente piroclastos de composición ácida. Se les encuentra en fragmentos de todos los tamaños, tanto en depósitos de proyección aérea como de flujo turbulento o laminar. Son de color claro y muy porosos, debido a la intensa vesiculación, lo que les confiere una baja densidad, inferior a 1,0 gr./cm3, que les hace flotar en el agua. Cuando se trata de un depósito compacto se utiliza la denominación de pumita. En Canarias a los materiales pumíticos compactos se les conoce también por el nombre de tosca.
          Completar diciendo que al material suelto de pómez bajo terrazas de tosca se le conoce en Canarias como Jable. En las imágenes siguientes vemos el interior de una cueva trabajada en este material (La Medida-Güimar-Tenerife)
          En las islas, desde antaño se aprovecha este material en la agricultura, por su alto poder de retención de humedad, siendo capaz no solo de conservar la del suelo sino condensar la ambiental. La Tosca se usaba para preparar los bancales de cultivo (Canteros) y el jable como sustrato, al que poco a poco se le iría acumulando el polvo traído por el viento, configurando el medio idóneo para cualquier tipo de cultivo.

          Ante lo dicho y dado que a la mayoría de los sustratos inertes que utilizamos para los bonsai, sólo le pedimos capacidad para retener la humedad ya que los nutrientes, se los administramos nosotros, ¿no sería el jable un sustrato adecuado para su cultivo cambiándolo por akadama?.
          Para terminar decir que en probar esta el gusto y aprovechando que estamos a pie de cantera no voy a perder la ocasión, me pongo manos a la obra, como vemos podemos sacar tantos calibres como queramos

Ya les contaré!
Y… por supuesto vamos a intentar utilizar hasta el polvillo resultante del cernido